El comienzo…

 

El día 10 de Septiembre abrimos la puerta a un sueño hecho realidad.

Con la ayuda de las familias, durante semanas, todos nos pusimos manos a la obra con ilusión y valentía. Que como dice el poeta portugués António Gedeão:

“…Eles não sabem, nem sonham, que o sonho comanda a vida, que sempre que um homem sonha o mundo pula e avança como bola colorida entre as mãos de uma criança.”

 
Fueron llegando los niños y niñas con una sonrisa en sus caritas y una mirada expectante. Los más mayores prontamente se despidieron de sus familias y con la ilusión de encontrarse de nuevo, abrazaban a los amigos/as. Una vez dentro, exploraban los espacios investigando en cada rincón todas las novedades.

Y desde el principio, quedó patente nuestra filosofía: aprender jugando y jugar aprendiendo, con el objetivo puesto en conseguir niños/as y futuros adultos felices capaces de desarrollar todas sus potencialidades.
Que el aprender no está reñido con pasárselo bien. De hecho, hay estudios que demuestran que con ansiedad se aprende menos y que cuando uno se siente feliz, segrega una substancia en el cerebro (dopamina) que permite retener mejor los conocimientos en la memoria y relacionarlos con otros, desarrollando y reforzando nuevas conexiones neuronales.

Pero, la mayoría de las veces, se corre equivocadamente hacia los resultados: Se trabaja más, con más cansancio para conseguir menos, encima sin disfrutar del viaje. ¡Que es de lo que se trata!: Disfrutar cada momento, explorando, investigando, descubriendo, haciendo conexiones cerebrales bien organizadas y válidas, integrando distintos conocimientos.

Los niños que venían por primera vez, con la presencia de sus mamás se fueron relajando y familiarizando con el nuevo entorno. Poco a poco se fueron soltando de su presencia protectora y se animaron a jugar.

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