Principios

 

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COLIBRÍ recoge los principios de la “Pedagogía Activa”. Aprovecha la curiosidad del niño y sus ganas de aprender para ofrecerle situaciones que le hagan investigar cada vez un poco más, entrando en una dinámica de autoaprendizaje. El niño aprende con ganas porque la actividad la ha elegido él. Como la actividad tendrá un carácter lúdico implícito, cada vez tendrá más ganas de aprender y asociará el aprendizaje a algo interesante, agradable y activo, en donde él es protagonista.

  • Respeto profundo al niño y a sus decisiones. Es necesario que el niño se mueva, tenga iniciativa, tome decisiones y se responsabilice, y ello implica un posicionamiento correcto de la autoridad.
  • Autonomía Nuestra intervención educativa pretende conducir al niño a la independencia. El educador le dejará en su proceso de ir adquiriendo nuevas habilidades por sí mismo. Facilitando, eso sí, en todo momento los útiles y elementos necesarios para el desarrollo de conocimientos y habilidades.
  • Individualización: Las etapas del desarrollo no se encuentran en el mismo punto en todos los niños y niñas de una misma edad. Es importante atender el proceso y no forzar nada para lo que el niño no esté madurativamente preparado. Por este motivo realizamos actividades en grupos heterogéneos atendiendo procesos y no respondiendo al criterio “edad”.
  • Actividad y experimentación: La actividad es la fuente principal del aprendizaje. Interaccionando con el medio y con los otros es donde el niño aprende y reconoce la realidad.
  • Toma de contacto con la naturaleza y la realidad: El medio ambiente es una preocupación esencial de nuestro currículo y no una actividad más. Muchos pedagogos reconocen no enseñar  con libros aquello que enseña la naturaleza viva.
  • Socialización: El niño percibe al otro y a los otros estableciendo lazos y sus propias reglas de organización en pequeños grupos y en grupos más grandes con normas de convivencia claras y delimitadas.
  • Estructura y orden: Un ambiente estructurado y ordenado da seguridad y facilita la autonomía de los niños y niñas ya que saben donde están los materiales y cómo los tienen que utilizar. De esta manera van interiorizando y construyendo su inteligencia y su propio orden mental.
  • Apreciación de la belleza y respuesta positiva y espontánea hacia la vida: El ambiente nos influye en nuestro estado de ánimo. La belleza y la armonía de los espacios nos relajan y nos hacen emocionalmente más receptivos favoreciendo el aprendizaje.