Papel de los/as educadores/as

 

Siguiendo los criterios metodológicos que abrazamos, el adulto tiene en Colibrí un rol de facilitador en cuanto a los conocimientos, de acompañante en los procesos emocionales y de supervisor en cuanto a los proyectos.

Facilitamos conocimientos porque respondemos a la curiosidad del niño y planteamos retos adecuados a sus capacidades.

Observando su actividad en Colibrí sabemos qué le interesa y con quién le apetece aprender.

Los talleres están para estimular la curiosidad y tantear la actitud respecto a conocimientos más avanzados.

Acompañamos procesos emocionales porque ayudamos a identificar y comunicar esas emociones, sin juzgarlas. En ese acompañamiento el adulto toma conciencia de sus propias emociones pero da un paso atrás al entender que no se trata de su conflicto. Así, actuamos como un espejo en el que los niños ven lo que sienten y lo validan, abriendo puertas para el entendimiento y la resolución de los conflictos.

Supervisamos proyectos para brindar a los pequeños una visión de conjunto respecto al proceso investigador que han iniciado. De este modo pueden identificar el trabajo realizado y el que queda por hacer, tomando conciencia de sus posibilidades y de sus límites.