Los medicos V – La farmacia.

Hace algunas semanas los niños y niñas querían construir una farmacia. Desde entonces han traído de casa muchas cajas y botes de varios tipos de medicamentos. Hay de jarabes, de pastillas, cremas, de medicina tradicional y homeopática.

Para ello, hemos visto cómo son y qué necesitamos: una cruz verde, una máquina registradora, un mostrador, varios tipos de medicinas, dinero, etc.

 
Los niños y las niñas decidieron en qué querían colaborar. Unos hicieron monedas y billetes. Para las monedas, recortaron círculos, los colorearon y escribieron los números. Para los billetes, recortaron tiras de papel donde hicieron un dibujo como los billetes de verdad y escribieron un número.


Otros dibujaron cómo es la máquina registradora y pensaron qué material necesitaban. 

Después de construir la caja registradora y colocar en ella el dinero que habían hecho, han decidido que necesitaban un mostrador y una estantería.

Pensando en que material podríamos usar para construirlos, decidieron echar mano de las tablas y barras de madera que tenemos en la sala de construcciones.

Después de formado el grupo de responsables de este trabajo, empezó la construcción. 

En un primer momento echaron mano de la experiencia que tenían en construcciones con las maderas, pero rápidamente se han dado cuenta de que eso no era suficiente: había que fijar las maderas para que la estructura construida no se cayera. 

Probaron con lo que tenían a mano: celo. Pero, aun empleando toda su buena voluntad esto resultaba no ser suficiente para sujetar la estructura. Fue entonces que animados/as a pensar en que otro tipo de material podrían utilizar para juntar las piezas, se acordaron de que podrían utilizar clavos. 

Uno de los niños se ofreció para traerlos. Al día siguiente ya con los clavos y un pequeño martillo siguieron con su proyecto. Unos ayudaban a sujetar las patas mientras uno con el martillo colocaba los clavos. Al final como necesitaban ayudarse y cooperar se olvidaron de la estantería y siguieron con el mostrador (una tabla con cuatro patas). 

Concluida la hazaña, la alegría fue general. Lástima que los clavos eran demasiado pequeños y durante el juego la estructura volvió a ceder. 

Pero, cómo con los errores es como mejor se aprende, al día siguiente volvían a traer clavos más gordos. Esta vez se juntaron al grupo otros niños/as y turnándose acabaron lo que resultó ser una estructura bastante resistente. 

Ahí colocaron la máquina registradora las cajas de medicinas y el dinero. ¡¡Y el “negocio” empezó!!  

Detrás del mostrador: el/la farmacéutico/a que vendía las medicinas y se encargaba del cambio, la mayoría de las veces con la compañía de un/a compañero/a.

La farmacia está aún en el principio de su organización. Están experimentando la mejor forma de guardar las medicinas. Unas veces las dejan en el mostrador y otras en el mueble de la casita. Se ve que necesitan una estantería, pero por ahora están investigando con el almacenaje. Más tarde puede que surja la clasificación de las medicinas y intentaremos ser más exactos con la utilización del dinero que nos dará mucho juego para las matemáticas.

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