Aprender con Curiosidad

Acompañar el vínculo entre hermanos/as: una mirada respetuosa e integradora

El vínculo entre hermanos/as es un regalo de la vida.

Un lazo que puede acompañar a nuestros hijos e hijas durante toda su existencia, lleno de afecto, juegos, complicidades… y también de retos, emociones intensas y conflictos.

Como familias, a menudo nos preguntamos:

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos/as a construir un vínculo sano, respetuoso y profundo entre ellos?

¿Cómo acompañar los celos, las peleas, las comparaciones, sin caer en sermones ni culpabilizar? ¿Cómo sostener la diversidad de necesidades y emociones que emergen en la relación fraterna? Este texto quiere ofrecerte una mirada integradora y cercana.

Está inspirado en los aportes de la neurociencia, la psicología del apego (John Bowlby), la psicología del desarrollo (Jean Piaget), la pedagogía sistémica (Bert Hellinger), las pedagogías activas (Montessori, Waldorf), los trabajos de Emmi Pikler, Mirtha Chokler, Susan Newman, Jirina Prekop y muchos otros enfoques que nos ayudan a comprender mejor las dinámicas entre hermanos/as.

Nuestro deseo es sencillo: que puedas acompañar este hermoso y complejo vínculo con más conciencia, respeto y confianza.

Si estás buscando un espacio donde los niños y niñas puedan explorar sus vínculos a través del juego, el cuerpo y la expresión libre, te invitamos a conocernos.

El vínculo entre hermanos: un lugar donde todo se aprende

Los hermanos y hermanas no son simplemente compañeros de juegos. Son compañeros de vida emocional.

La relación entre ellos es uno de los terrenos más ricos y complejos de aprendizaje relacional. En el vínculo fraterno se ensayan:

  • la confianza y la rivalidad
  • el afecto y la frustación
  • el dar y el recibir
  • la cooperación y el conflicto

Como bien señala la pedagogía sistémica, cada hijo/a necesita sentir que ocupa un lugar único e irremplazable en el sistema familiar.

Cuando ese lugar es claro y seguro, el vínculo entre hermanos/as puede florecer.

Cuando ese lugar se percibe amenazado o confuso, surgen celos, rivalidades o tensiones.

Desde la mirada de Chokler y Pikler, entendemos que el cuerpo, el movimiento y el juego compartido son espacios fundamentales donde los hermanos/as expresan emociones profundas que a menudo no pueden verbalizar.

Por eso, los conflictos físicos no son un fallo del vínculo, sino una parte natural del aprendizaje emocional.

Aceptar que los conflictos son parte del camino nos permite acompañarlos con más serenidad y menos juicio.

Los conflictos entre hermanos: cuando el amor se pone a prueba

El cerebro en desarrollo

La neurociencia nos muestra que el cerebro infantil está en constante maduración.

Durante la infancia, el sistema límbico (emocional) tiene mucha fuerza, mientras que el córtex prefrontal (encargado de regular y razonar) aún está desarrollándose.

Esto explica por qué las emociones entre hermanos/as a veces son tan intensas y difíciles de gestionar. No es que “quieran portarse mal”, sino que muchas veces aún no pueden regular lo que sienten.

La normalidad de los celos y las rivalidades

Como señala Susan Newman, los celos entre hermanos/as son completamente normales.
No indican un error educativo, sino una expresión del deseo de sentirse visto, amado y reconocido.

Desde la mirada de Hellinger, los celos también expresan el intento de proteger el propio lugar en la familia.

Cuando un hermano/a siente que puede ser desplazado (por ejemplo, tras el nacimiento de otro/a), es natural que surjan celos o conductas más regresivas.

Los ritmos individuales

Cada niño o niña establece su vínculo con sus hermanos/as a su propio ritmo.

No todos conectan de forma inmediata. Algunos necesitan más tiempo para integrarse y aceptar su nuevo lugar en el sistema familiar.

Como recuerda Chokler, es fundamental respetar estos movimientos de acercamiento y alejamiento sin forzar el afecto ni imponer expectativas.

Tu lugar como persona adulta: sostener desde el orden y el afecto

Como madres, padres y acompañantes, a veces sentimos la necesidad de resolver los conflictos entre nuestros niños/as o de evitar que sufran.

Pero desde una mirada respetuosa, nuestro papel no es controlar lo que ocurre entre ellos, sino acompañar lo que están construyendo.

Aquí tienes algunas claves para hacerlo:

Respetar el lugar de cada hijo/a en la familia

Cada niño o niña necesita sentirse único y valioso.

Cómo ayudar:

  • Evita comparar entre hermanos/as
  • Refuerza el lugar de cada uno: “Tú eres el mayor”, “Cada uno tiene su ritmo”

Validar las emociones

Celos, rabia, tristeza… todas son legítimas. Negarlas solo genera más tensión.
Cómo ayudar:

  • Pon palabras a lo que está sintiendo
  • Acompaña sin juicio: “Es normal que te sientas así, estoy aquí contigo”

Marcar límites claros y con cariño

Validar no significa permitir todo. Los límites ofrecen seguridad.

Cómo ayudar:

  • Pon el límite desde la calma: “Aquí no nos hacemos daño”
  • Ayuda a expresar con respeto: “Puedes decir lo que sientes sin gritar”

Cuidar los momentos individuales

Cada niño/a necesita tiempos exclusivos con su figura de referencia. Cómo ayudar:

  • Reserva ratos cortos pero significativos
  • Nómbralo: “Este rato es solo para ti y para mí”

Fomentar el juego libre

El juego libre fortalece la relación entre hermanos/as.

Cómo ayudar:

  • Permite tiempos sin interferencias
  • Intervén solo si hay riesgo real o si te piden ayuda

Acompañar los conflictos como oportunidades

Los conflictos son parte del aprendizaje.

Cómo ayudar:

  • No tomes partido automáticamente
  • Ayuda a cada uno a expresar lo que ha sentido
  • Fomenta la reparación: “¿Te gustaría hacer algo para arreglarlo?”

Respetar los ritmos del vínculo

No todos los hermanos/as se llevan igual ni al mismo tiempo.

Cómo ayudar:

  • Evita frases como “tenéis que llevaros bien”
  • Acompaña desde el respeto al momento de cada uno

Casos habituales

1Cuando uno pega al otro

  • Atender primero al que ha sido agredido
  • Acompañar al que ha pegado sin etiquetas
  • Ofrecer palabras: “¿Te ayudo a decir lo que sientes?”

2Cuando hay celos o comparaciones

  • Nombrar lo que ocurre: “Te gustaría tener más tiempo conmigo”
  • No justificar ni comparar
  • Reforzar vínculos individuales

3Cuando uno no quiere jugar con el otro

  • Respetar esa necesidad
  • Ayudar al otro a gestionar la frustración
  • Dejar que los vínculos surjan solos

4Cuando el/la mayor se siente desplazado/da

  • Reforzar su lugar único
  • Buscar momentos especiales solo con él/ella
  • Validar su emoción: “A veces es difícil compartir a mamá/papá”

5Cuando hay peleas constantes

  • Intervenir sin castigar
  • Fomentar la escucha y el respeto
  • Ayudar a identificar lo que necesita cada uno

Para cerrar…

La relación entre hermanos y hermanas es una de las más importantes de la vida.
Se construye con tiempo, con acompañamiento, con muchos juegos y también con muchos conflictos. Nuestra tarea como personas adultas no es eliminar las tensiones, sino acompañarlas con amor y respeto. Sostener el vínculo entre hermanos/as desde una mirada respetuosa es un regalo para toda la familia.
Si te apetece conocernos más o tienes alguna duda, puedes escribirnos desde la sección de contacto.

Estaremos encantadas de leerte y acompañarte. 

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